Pedro Ferriz de Con ha aseverado a través de Twitter que el presidente AMLO es un malévolo ocultista, pero sus argumentos son realmente patéticos.

#Opinión: El brujo mayor presidencial

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Pedro Ferriz de Con ha aseverado a través de Twitter que el presidente AMLO es un malévolo ocultista, pero sus argumentos son realmente patéticos.

Por Miguel Martín Felipe Valencia

RegeneraciónMx, 4 de Diciembre de 2022.- Después de una semana en que se buscaba la mayor cantidad posible de descalificar a la multitudinaria marcha del 27 de noviembre, hemos llegado al colmo del surrealismo en lo que a argumentos mediáticos se refiere. En un ambiente de derrota, y suponiendo que con eso reencauzará el voto hacia la derecha, Pedro Ferriz de Con ha aseverado a través de Twitter que el presidente AMLO es un malévolo ocultista. En la publicación del 29 de noviembre pasado, Ferriz postea una imagen en la que el presidente recibe el bastón de mando de los pueblos originarios el 1 de diciembre de 2018, acompañada del siguiente texto:

«Es un secreto a voces. AMLO recurre a diario a la brujería, santería, magia negra y rituales de muerte, para llegar y acumular poder.
Ya tuvo lo que quiso… Ahora va de regreso.
Eso se llama KARMA o JUSTICIA DIVINA».

El mensaje desconcierta por muchas cosas, pero entre ellas, por la clase de recursos patéticos, de orden ya metafísico, a los que deciden recurrir personajes encumbrados como líderes de opinión en sexenios pasados.

El evidente odio se vio igualmente refrendado en una desafortunada transmisión en la que Ferriz pretendió burlarse del presidente bajo el título “Te dí (sic) en tu talón de Aquiles”, donde el comunicador consideraba que había visto a AMLO reaccionar descolocado y furibundo en la ‘mañanera’ del 30 de noviembre, donde realmente la anécdota transcurrió en medio de risas por parte del mandatario, quien se encargó de enfatizar la poca relevancia del asunto con respecto a aquellos que realmente se encuentran en la agenda pública dentro de la actual coyuntura.

Sin embargo, cabe también señalar que cuando éste y otros personajes hacen este tipo de aseveraciones, el sustento de todo es la ideología de ultraderecha católica, que pretende la salvaguarda de la hegemonía del clero con base en el menosprecio y estigmatización de los cultos propios de los pueblos originarios, a los que califican de paganos o chamánicos, con una carga semántica de ser considerados cultos inferiores a religiones; sin las condiciones necesarias para ostentar tal estatus y, por tanto, ser respetados como homólogos del catolicismo. A más de 500 años de la cruenta conquista, consideran que lo que aquí se practicaba era todo menos una religión, y sus remanentes son manifestaciones de oscuras prácticas antinaturales.

El término ‘rituales de muerte’ es frecuentemente utilizado por Juan Bosco Abascal para referirse a la religión azteca. Incluso, en su libro titulado Hernán Cortés, libertador del indio y padre de la nacionalidad mexicana, destaca cómo el conquistador español, reivindicado por el conservadurismo aún en estos días, puso especial empeño en acabar con aquellas prácticas a las que el ultraderechista mexicano califica de “luciferinas”.

Debemos recordar también, que, el propio Abascal, amigo de Ferriz, maneja una hipótesis igualmente enrevesada (nunca mejor dicho) sobre la predestinación en el nombre de López Obrador. En múltiples intervenciones en charlas a través de Zoom, les explica a sus grupos que originalmente el nombre del presidente no es Andrés Manuel, sino Manuel Andrés, por lo que, añadiendo los apellidos al acrónimo, éste termina siendo ‘MALO’. Refiere que los padres, al darse cuenta del mal fario que se cernía sobre su hijo, decidieron modificar el acta de nacimiento y dejarlo como actualmente lo conocemos: AMLO.

Así pues, argumentos como la supuesta destrucción de México, ataque a las instituciones, autoritarismo, o vulneración de la democracia, nos son tan relevantes para esta caterva como lo son aquellos referentes a cuestiones espirituales y al miedo que les produce la posible reimplantación de los cultos de los pueblos originarios como la religión oficial en México en detrimento del catolicismo. Resulta entre irrisorio y triste, pero a la vez satisfactorio, el ver que, mientras la mayor parte de los ciudadanos mexicanos de la actualidad, con una mentalidad empática y humanista, estamos abocados a la construcción de una sociedad con pensamiento comunitario, a brindarnos los unos a los otros desinteresadamente, así como seguir desagraviando a los pueblos originarios después de décadas de vituperio y exclusión; haya aún quienes, en un arrebato de fanatismo, hacen lo posible por meter a dioses y demonios en la ecuación.

La irrisoria bravata de Ferriz es menos que una piedrecilla en el camino. Debemos seguir adelante, porque, si ese es el nivel, simplemente va a ser sumamente difícil que hagan mella en nuestros esfuerzos de construir una nueva sociedad.

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